sábado, 20 de mayo de 2017

Una crónica Triste.

Ya es el tercer día casi seguido en el que estoy en el centro con Alelí, caminamos y hablamos de tonterías, chicos es su tema favorito, pero a mi me gusta más hablar de películas.
Contal de que íbamos por la calle victoria y derrepente escuché una música de acordeón, triste, casi funebre y venían desde abajo, bajé la mirada y vi dos pequeñas figuras, un señor y una señora sentados con la joroba de la vejez y con la cabeza gacha, estaban arriba de una cobijita, el señor tocaba el acordeón y ella tenía una gorra pidiendo dinero, decía algo pero no la escuche, me voltee rápido a pesar de que la señora me había visto directamente y me estaba diciendo algo, casi susurando supongo que con vergüenza o que ya de lo vieja y cansada ya ni la voz le salía,  seguimos caminando y pregunté:
- ¿Viste eso?
- Sí, pero los ignore.

Y ella los olvido, pero yo no, tenía un nudo en la garganta,  traía dinero que podía darles, a fin de cuentas lo gastaré en algo que no valga la pena, pero no lo hice.
Cuando vi esa escena me acorde de todos mis problemas y pensé que eran tonterías, pensé
¿ Por qué me afecta tanto que ya no me hablé? 
¿ Por qué lo extraño?
¿ Por qué me duele que no me extrañe?
¿ Por qué dejó de hablarme y pedir que fuera a donde el estaba?
¿Por qué no entendio que la que me incomodaba era ella y no él?
¿ Por qué ya no le gusto?
¿Por qué ya no quizo salir conmigo?
¿Por qué no fue conmigo a ver Guardianes?
¿Por que al final intenta hacer cómo si nada pasará?
¿ Por qué se acabo tan rápido?
¿Por qué no comprendió que me toma más tiempo hacer nuevos amigos?
¿Por qué al final él me gusto más de lo que yo a él?


y entonces ya habíamos llegado a la Aldama y le mande un Hola, Jaheel.
Pero no contesto cómo hubiera querido.


Las cosas no van a volver a ser iguales, porque soy Claudia y nada bueno me pasa.

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